Marea Blanca Aragon

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lunes, 25 de mayo de 2015

La precariedad sanitaria tiene nombre y voz de mujer

Recientemente se ha publicado un manifiesto contra la precariedad laboral sanitaria al que poder adherirse, en el que han participado muchos profesionales diversos y que sirve como punto de partida para un trabajo colaborativo común.


Hoy tu médica no está y no hay suplente; prefieres volver otro día, aunque no sabes cuándo tendrás un nuevo permiso en el trabajo. El enfermero que te acaba de atender, está doblando consultas y ves su cara de agobio mientras te toma la tensión. Tu médico está preocupado porque sabe que durante sus próximas vacaciones van a sustituirle hasta tres profesionales diferentes y tu madre es una enferma terminal, que requiere unos cuidados especiales. La sustituta de hoy te ha tratado bien, quieres seguir hablando con ella, pero no va a ser posible, mañana ya no estará.
Éstas son situaciones habituales en nuestro sistema sanitario. No son nuevas, pero sí cada vez más frecuentes. Más en Atención Primaria, aunque no sólo.
Los contratos por horas, por días, las escasas convocatorias de oposiciones, las bolsas de empleo opacas y disfuncionales son tan habituales que parece que nos hayamos acostumbrado. Pero no.
A raíz de hacer pública una de estas situaciones, durante las últimas semanas han sido muchas las conversaciones compartidas físicamente y a través de internet en torno a la precariedad, que también afecta (y mucho) a profesionales sanitarias y por ende al sistema sanitario en sí mismo. De estas conversaciones se ha publicado un manifiesto al que poder adherirse (ya son más de 400 las personas que ya lo han hecho), en el que han participado muchos profesionales diversos y que sirve como punto de partida para un trabajo colaborativo común.
Dado que la precariedad afecta más a las mujeres jóvenes, charramos con algunas de ellas. Queremos dar voz a las que pocas veces la tienen. Mujeres que desde diferentes territorios sí comparten (compartimos) ideas y realidades. Charramos con Carmen, Clara, Elena, Marta y Mónica…
En las últimas semanas, unas más que otras, habéis pasado a ser “ la imagen” de las “Jóvenes Médicas Precarias”. ¿Por qué y cómo creéis que habéis llegado hasta aquí?
Que yo esté aquí es fruto de la amistad,  de reconocerme entre algunas mujeres, de mirarme en ese espejo y reconocerme. Llevar años con contratos inestables , de semanas, de meses,  de días, de incertidumbre,  de quejas de café…Y por fin, gracias  a un movimiento huracanado ,  encontrarme en este grupo,  y saberme parte. Una parte más. dentro de este grupo, rodeada de esta gente, siento que salgo de la protesta,  para incluirme en otro movimiento (Propuesta de creacción) (Carmen.- Madrid)
Sinceramente no me siento la imagen de nada… (Mónica.- Aragón)
Creo que la conciencia de los problemas funciona de forma débil si no hay una historia concreta a la que asociarlos, una cara conocida o “algo que le pasó a tu vecina”. Eso añade una connotación emocional que es la que hace que nos entren los “datos duros” de la precariedad y los sintamos como algo cercano. Yo preferiría que mi cara no estuviera por ahí ilustrando el problema, pero quiero pensar que no es mi cara, sino un ejemplo de cara, y que esto ayuda a la visibilidad de las que no quieren o pueden poner la suya. También me preocupa que se personalice: si tras el impulso inicial no convertimos todo en máscaras blancas que nos simbolicen a todas (o mejor aún, en las caras y las voces de cada una), se pierde el sentido y la oportunidad de integración. (Clara.- Madrid)
Suelo huir de las etiquetas y aunque ha habido épocas en las que he sentido impotencia, soledad, inseguridad o tentación de cambiar de escenario, ahora agradezco que se plantee la oportunidad de un nuevo espacio de reflexión crítica y propuestas. Aunque haya sido a través de una etiqueta: “la precariedad”. Diría que he llegado hasta aquí, por una parte, por un cierta necesidad propia de ir continuar explorando nuevos territorios y porque en el camino he ido encontrando a diferentes personas que, de una u otra forma, se cuestionan lo que hacen, viven y sienten… (Elena.- Barcelona)
Tenéis que reconocer que el colectivo médico siempre ha gozado de cierto poder social y se situaba dentro de las clases más acomodadas…¿No os da un poco de vergüenza llamaros “precarias”? ¿No creéis que hay demasiada gente pasándolo peor?
Este es mi principal conflicto, en el fondo, a pesar de tener unos contratos basura, me siento privilegiada. Por hacer un trabajo que me gusta, para el cual me he formado, y porque aun trabajando unos pocos días al mes, tengo la suerte de poder vivir con el dinero que me pagan (cosa que no ocurre en otros colectivos).
Por supuesto que la incertidumbre e inseguridad están ahí, pero no deja de generarme incoherencia. (Mónica.- Aragón)
Sí y no. Claro que somos afortunadas por nuestras condiciones sociales y familiares, por haber nacido con posibilidad de educarnos, estudiar, elegir dentro de un marco más amplio. Pero la dialéctica de “tienes que estar agradecida porque tienes trabajo aunque sea malo y a veces” y “no te quejes que hay gente que está peor” genera conformismo y miedo a la participación. El colectivo médico tiene un trabajo de redefinición por delante, del poder que emana de la tradición y los privilegios al poder social que debería emanar de lo relacional y del apoyo de la gente. Otra cosa es la autoridad de lo técnico, que también nos están impidiendo ejercer en condiciones adecuadas. (Clara.- Madrid)
En ocasiones reconozco que el lenguaje está colonizado por discursos que llegan a instalarse como justificaciones, que tienen efecto sedante y que intentan focalizarlo todo en lo individual… de ahí que, a veces, haya pensado/dicho: “hay otros peor…”, “no he de quejarme…”, “al menos tengo algo…”. Pero cuando he tenido contratos en los que no he podido ofrecer una “atención de calidad”, por ejemplo, cuando me he parado a pensar más sobre si es realmente una queja o tiene otros matices. (Elena.- Barcelona)
Quizás por eso podamos y debamos alzar ahora la voz nosotras, y por ello tampoco queremos alzarla como colectivo médico. (Marta – Madrid)
Entiendo a lo que que te refieres , en cuanto a la herencia histórica, el poder social y demás…Además nosotras (en la mayoría de CCAA, no en todas, mira Andalucía) aunque tengamos trabajos temporales,  y de corta duración, sigue habiendo trabajo , y no hay impagos (como en otros sectores). Solo que hablamos  de las condiciones de este empleo y de las consecuencias de estas condiciones. De cómo la discontinuidad, la incertidumbre, el miedo, el cambio continuo, la falta de control y de organización , hace que se produzca un trabajo de baja calidad . Que no sepamos cuánto tiempo vamos a estar en una consulta, y por tanto un trabajo de fondo que no se realiza. Que no se da valor , que no se reconoce el valor de los profesionales en salud, que continuamente es el capítulo que menos presupuesto recibe…Y que no se organiza bien. Que es un sin sentido… (Carmen.- Madrid)
Denunciáis una situación que os afecta a vosotras, pero también al sistema sanitario público, ¿por qué?
Sin duda que cada día haya una persona sustituyendo, que sea casi imposible seguir la continuidad y longitudinalidad que se vende de la AP, repercute negativamente en los pacientes. Aunque por suerte, también hay casos que llegar con aire fresco a una consulta ha beneficiado a algún/a que otrx paciente. También si la trabajadora se siente explotada, maltratada, etc. No va a tener un buen trato con el/la paciente, sobre todo si hay cualquier pequeño conflicto. (Mónica.- Aragón)
Da confianza y genera mejores resultados en salud ser profesional de referencia.  A las personas les da seguridad encontrarse con su médica, o su enfermera, o con otros profesionales, a los que conoce, que les conocen, que hay cosas ( muchas de ellas profundas y sensibles) que no tiene que volver a contar….Cuando conocemos a nuestros pacientes somos más resolutivas, más eficaces, generamos menores efectos adversos y los pacientes están más satisfechos… (Carmen.- Madrid)
Y no sólo al sistema sanitario público… al sistema que genera desigualdad. Como profesionales sanitarios formamos parte de un sistema y de equipos de trabajo, en los cuales es manifiesta esta situación, que genera peor calidad en la atención y empeora la salud de todas y todos. (Marta – Madrid)
Hay quienes opinan que no se puede mezclar nuestra labor profesional con esa visión global de la que habláis, que “somos médicas, no políticas”. ¿Qué les diríais a esas personas?
Como persona me siento un ser político, por mi capacidad de transformación social, personal….  Lo que no me siento es vinculada a ningún partido político… pero creo que son cosas distintas. (Mónica.- Aragón)
Creo que la política no es lo que hacen los partidos políticos, política es todo aquello que organiza la vida de las personas, de los ciudadanos….Que los profesionales que trabajan en sistema sanitario público y que eso les potencie sus aptitudes como profesionales es algo que me implica como paciente,como persona, y por supuesto como profesional. No vinculo esta situación a ningún partido político.  Creo en la defensa de un sistema sanitario público de calidad y eso pasa por el cuidado de sus profesionales que son quien los construyen (no sus edificios) (Carmen.- Madrid)
Que además de la profesión de cada una, tenemos una dimensión como ciudadanas en la que la política o la haces o te la hacen. Y trabajando en una profesión relacionada con la salud y los cuidados, aislar lo técnico de lo sociopolítico puede ayudar a disminuir nuestra incertidumbre pero también nuestra calidad como observadores y terapeutas. (Clara.- Madrid)
Comparto uno de los comentarios que han surgido estos días en el debate. Y el problema es qué entendemos por ser “político”. Considero que como profesionales hemos de ir más allá de “hacer lo que se nos dice, lo que ahora se ordena…” y reconocer nuestra parte de responsabilidad profesional y el compromiso que implica la atención a los pacientes. (Elena.- Barcelona)
¿Quiénes son vuestros aliados?
Todas las personas que sientan esa situación como suya, todos los compañeros y compañeras, todos y todas las pacientes…. (Carmen.- Madrid)
Coincido con Carmen, es una cuestión de justicia social, estamos todas las personas implicadas. (Marta – Madrid)
No entiendo muy bien esta pregunta… pero diría que principalmente nosotras mismas, otros profesionales con “poder” de decisión a nivel institucional, lxs pacientes….(Mónica.- Aragón)
Para rematar, además de la protesta, de la visibilización de esta situación, ¿tenéis alguna propuesta para el futuro?
Por mi situación personal, veo super importante el tema de la “conciliación familiar”. Me siento muy identificada con el sentimiento de culpa al elegir entre lxs hijxs y tu profesión. Está claro que el sistema sanitario está super feminizado, por lo que o mejoramos esto o va a ser un sistema sanitario lleno de profesionales que se sienten culpables, repercutiendo esto en su salud mental… (Mónica.- Aragón)
Creo que es importante que aprendamos a buscar espacios comunes y que desde ahí cada una pueda construir su postura. En general nos cuesta mucho poder trabajar sobre las diferencias sin atacar ni sentirnos atacadas. Para eso el colectivo más “asentado” tiene que abrir espacios libres para nosotras (y no señalarnos un asiento a la mesa, sino estar de verdad dispuestos a la conversación) y quizás nosotras tenemos que acostumbrarnos a nuestra voz en público, escucharnos y escucharles para ver hacia dónde queremos ir. (Clara.- Madrid)
Me parece importante saber qué se entiende por precariedad, cómo se está viviendo, qué implicaciones tiene y cómo afecta a la atención de los pacientes… Sin hacer un diagnóstico de qué pasa, ¿podemos definir hacia dónde vamos y cómo?. No lo sé. (Elena.- Barcelona)
Creo que el futuro lo tenemos que construir. Y por eso estamos aquí. Para empezar a ello. Sin unas condiciones de trabajo, si una situación dentro del sistema sanitario, sin una organización del mismo que nos permita formar parte, las generaciones nuevas de profesionales no vamos a poder dar respuesta a los problemas de salud .El sistema actual , como pasa en otros sectores, “ahoga ” un poco a los jóvenes…
Aún no tenemos propuestas concretas.  Tenemos un mapa de por donde caminar. Y tenemos referentes…Aunque estamos muy al principio…… tenemos que analizar mejor dónde estamos,….. quiénes somos, y qué opciones tenemos…. vamos despacio porque vamos lejos. (Carmen.- Madrid)

El Manifiesto puede leerse aquí.
Puedes adherirte al manifiesto a través de este formulario.
Para cualquier comentario o sugerencia tenéis el correo electrónico: atencionprecaria@gmail.com.
Si usáis twitter como red social u otras redes, los hashtags: #precarias #precariedad #AtencionPrecaria
 Fuente:  arainfo.org

Los enfermos por hepatitis C contagiados en centros sanitarios públicos serán indemnizados

 El Gobierno concederá una subvención de 12.020 euros para todas aquellas personas que desarrollaron la enfermedad como consecuencia de una transfusión sanguínea realizada en el Servicio Cántabro de Salud.


Las personas afectadas de hemofilia u otras coagulopatías congénitas que hayan desarrollado la hepatitis C después de una transfusión sanguínea realizada en el sistema sanitario público de Cantabria recibirán una subvención de 12.020 euros del Ejecutivo autonómico.

La concesión de estas ayudas sociales y el procedimiento regulador de las mismas se recogen en un

Reunión entre sindicatos y el Salud para hablar de empleo

 


Los sindicatos que están integrados en el pacto por la sanidad firmado con el Departamento de Sanidad (CCOO, Cemsatse y CSIF) mantendrán hoy una reunión con representantes del Salud para tratar el procedimiento y la aplicación de la conversión de 1.483 nombramientos eventuales en plazas