lunes, 7 de julio de 2014

Hospitales privados ya dan citas de dos meses para vacunar de varicela

 Los centros valencianos, primeros en inyectarla amparándose en el Ministerio


La falta de sueros contra la varicela en las farmacias y la nueva orden del Ministerio de Sanidad que sólo permite vacunar en los hospitales han generado un negocio importante para los centros privados de la Comunidad Valenciana, que han sido los primeros de España en iniciar esta práctica de forma
masiva.
Incluso, varios hospitales privados ya habían empezado con la inyección de estas vacunas antes de que el pasado 25 de junio la Comisión Nacional de Salud Pública acordara permitir únicamente el uso hospitalario de la dosis de la varicela.
En la Clínica Quirón y en el Nisa 9 de Octubre ya se viene suministrando desde hace algunas semanas el suero y, en ambos centros, se da cita con casi dos meses vista por la avalancha de padres que llaman para solicitar que sus bebés sean inmunizados.

Este diario ha llamado para confirmar esta situación y en uno de los hospitales se emplazó hasta casi dos meses para poder recibir la vacuna y se advirtió de que «hay mucha lista de espera porque se produce una gran demanda de familias que no pueden recibir las dosis de ninguna otra forma si no acuden a sus salas privadas», a pesar de que deben pagar por ello porque la sanidad pública no se hace cargo si los niños no padecen algún tipo de enfermedad de la piel. Este extremo fue confirmado por varios pediatras que describieron que en los casos en los que los niños presentan síntomas de piel atípica -sufren hinchazón excesiva por picaduras de insectos- se hace un volante para que sean vacunados en los hospitales públicos de forma gratuita.
Sin embargo, como la mayoría de niños no sufre irritación de la piel, la inmensa mayoría de las familias deben desembolsar una media de 60 euros, que es lo que cuesta la vacuna y su inyección en la privada.
Los padres pagan 46 euros por el coste de la vacuna Varilrix (Glaxo Smithkline GSK) y 8 euros por ponerla, porque las dosis de Varivax, que cuesta 72 euros (Sanofi Pasteur) son las que ha paralizado el Gobierno frenando la distribución de su stock, a pesar de que mantiene su legalidad.
Desde la Conselleria de Sanidad se aseguró que no se tenía conocimiento de que esta práctica se estuviera llevando a cabo en la Comunidad Valenciana y se confirmó que se iba a iniciar un seguimiento para ver cómo se realizaba la adquisición y la administración de los sueros por parte de las clínicas. Aunque las mismas fuentes matizaron que el Ministerio de Ana Mato ha dado cobertura legal a esta práctica. «Nosotros no podemos hacer nada si no se comete algún tipo de irregularidad, y hasta la fecha todo se ha realizado correctamente por parte de los centros privados», agregaron.
Por su parte, el presidente de la Fundación Valenciana de Pediatría, Carlos Paredes, volvió a incidir en el agravio que supone para las clases bajas permitir que sólo se vacune de la varicela en la privada. Paredes recordó que hay «familias que están en una situación económica precaria con varios niños pequeños que no pueden permitirse pagar 60 euros por niño porque no tienen para comer».

Gratuita, lo ideal

El pediatra confirmó que los especialistas tienen un principio básico: «Es imprescindible la vacunación contra la varicela. Los padres que la consigan donde sea. Obviamente, lo ideal sería que fuera gratuita, pero ya que no lo es, al menos dejemos que vacunen a sus hijos».
Hace seis meses se advirtió que muchas familias de la Comunidad Valenciana iban de turismo a Navarra y a países cercanos y compraban la vacuna de la varicela, o se ponían en contacto con las farmacias de Navarra y desde allí se mandaba el producto con una mensajería de Seur que lo mantenía fresco para que cuando llegara a Valencia se pudiera inyectar a los niños sin problema. Luego se pasó a vacunar en los centros de salud valencianos cuando las familias llevaban los sueros. Pero al final se prohibió la venta por Seur y en los ambulatorios por parte de Sanidad.
«Ahora se produce en los hospitales privados y se ha pasado del estraperlo a hacer negocio con la salud de los niños, porque ningún padre va a dejar de poner la vacuna», indicó el presidente de la Fundación Valenciana de Pediatría.

Fuente: elmundo.es

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